sábado, 19 de febrero de 2011

¿Por qué quiero ser educadora infantil?


¿Dónde aunque siempre me vista de la misma manera
me dirán que mi vestido es el más bonito?
¿En qué sitio, sino allí, me abrazaría una apuesta
jovencita y me dirá que me quiere?
¿Dónde eres tan importante que le has de limpiar los 
mocos a la estrella del desfile?
¿En qué otra parte olvidaría mis penas porque tengo
que atender tantos arañazos, cocos y corazones afligidos?
¿Quién recibe más flores que yo?
¿Dónde más podría guiar, en la escritura de las 
primeras letras, una manita que quizá algún día escriba un libro?
¿En qué otro lugar recibiría el regalo de sonrisas?
¿En qué otro sitio me haría un retrato gratis?
¿En qué trabajo cuando faltas dos días te reciben 
con los brazos abiertos?
¿Dónde puedes ver en primera fila la ejecución de 
grandes obras de arte?
¿Dónde conservaría el alma joven, sino con un grupo 
cuya atención es tan efímera, que siempre debo tener a 
mano una caja de sorpresas?
¿En qué otro sitio derramaría lágrimas porque hay que 
dar por terminado un año de relaciones felices?

¡Me siento grande trabajando con pequeños!

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